Archive for April, 2010

Una nueva campaña resalta la necesidad de educación y prevención

Por Serena Gordon
Reportero de Healthday

VIERNES, 9 de abril (HealthDay News/DrTango) — Cerca de la mitad de todas las lesiones deportivas sufridas por niños de la escuela media y escuela secundaria se deben al exceso de uso. Muchas de esas lesiones podrían haberse evitado.

Ese es el mensaje de la reciente campaña Stop Sports Injuries (no más lesiones deportivas), encabezada por una coalición de grupo de médicos y atletas de elite, como la leyenda profesional del golf Jack Nicklaus, el gran ex lanzador de las grandes ligas John Smoltz y el mariscal de campo de la Universidad de Oklahoma Sam Bradford, ganador del trofeo Heisman de 2009.

“Hay varios factores detrás del aumento en las lesiones por exceso de eso, pero lo más importante es la especialización. Se está forzando a los niños a elegir un deporte y a jugarlo todo el año”, señaló el Dr. James Andrews, cirujano ortopedista, presidente de la Sociedad Ortopédica Estadounidense para la Medicina Deportiva (American Orthopaedic Society for Sports Medicine) y copresidente de la campaña Stop Sports Injuries.

“Los deportes solían ser algo estacional. Si jugó béisbol en su juventud, solía tener el invierno libre. Ahora, la gente cree que se puede mejorar jugando todo el año, aunque no siempre es mejor”, señaló Andrews.

Smoltz, que ahora es narrador deportivo de televisión, estuvo de acuerdo. “Cuando estaba creciendo, practiqué todos los deportes y disfruté cada momento. No me parecía que debía competir de manera tan magnificada que me fueran a reclutar o a mirar. Si le pregunta a cualquier jugador de ligas mayores, y a otros atletas profesionales, muy pocos dirán que juegan todo el año”, aseguró Smoltz. “Estos muchachos necesitan recuperarse y practicar otros deportes”, agregó.

Según la campaña Stop Sports Injuries, los deportes con los mayores riesgos de lesiones por exceso de uso para los niños son béisbol, básquetbol, porritas, baile, fútbol americano, gimnasia olímpica, atletismo, fútbol, softbol, natación, tenis y voleibol.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades informan que solo en los atletas de secundaria se presentan unos dos millones de lesiones, 500,000 visitas al médico y 30,000 hospitalizaciones cada año. Además, los cirujanos ortopédicos están viendo ahora dos tendencias, un aumento rápido en la cantidad de lesiones deportivas juveniles y una reducción en la edad de los atletas jóvenes que presentan lesiones por exceso de uso. La campaña informó que según la Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos, cada año más de 3.5 millones de niños de 14 años o menos reciben tratamiento por lesiones deportivas.

Según la campaña, los niños y los adolescentes que practican deportes pueden sufrir dos tipos de lesiones, las agudas y las causadas por exceso de uso. Las lesiones agudas son lesiones más obvias que son causadas por un solo trauma, como ser golpeado por una pelota de béisbol o romperse un hueso. Las lesiones por exceso de uso aparecen con el tiempo por repetir el mismo movimiento de manera reiterada. El codo de tenista es un ejemplo de lesión por exceso de uso.

Además, padres y entrenadores no siempre podrían darse cuenta de que ha habido una lesión por exceso de uso. Los niños solo quieren seguir jugando y quizá no lo mencionen. “Los niños no tienen un indicador que les diga cuándo detenerse. Todavía no son capaces de atender las señales de su propio organismo. “Prefieren salir al campo a jugar”, señaló Smoltz.

Entre las señales que los padres deben tener en cuenta que podrían indicar una lesión por exceso de uso se encuentran las siguientes:

* Usar especialmente un lado del cuerpo más que el otro.
* Aspecto de sentir dolor al usar cierta parte del cuerpo.
* Problemas para dormir.
* Dolores de cabeza.
* Rigidez muscular o de las articulaciones.

“Los padres necesitan participar y escuchar a sus propios hijos. También necesitan saber de los deportes de sus hijos y conocer sus riesgos”, recomendó Andrews. Aseguró que los padres también necesitan tener en cuenta que una lesión menor cuando un niño está pequeño puede conducir a una más grande cuando el niño crece. Dijo que están acudiendo a él muchos niños que tienen lesiones de tipo adulto que necesitan cirugías reconstructivas extensas incluso antes de salir de la secundaria.

“Los niños pequeños son mucho más vulnerables porque tienen cartílago blando, músculos débiles y todavía están creciendo”, aseguró Andrews, quien anotó que algunos padres también esperan que si su hijo resulta lesionado, un cirujano ortopédico pueda resolver el problema, cualquiera que sea.

“Los padres a veces tienen expectativas poco realistas de que podemos arreglar cualquier cosa, pero una lesión conlleva el riesgo de problemas posteriores, como artritis”, dijo.

“No podemos prevenir todas estas lesiones, pero nos gustaría poder hacer lo que podamos para mantener a los niños jugando y después de la cirugía”, agregó Andrews.

“Tenemos que volver a hacer que los deportes sean divertidos”. El 70 por ciento de los niños deja de jugar para cuando cumple 13 años, muchos por agotamiento y pérdida del interés. Los niños deben divertirse más, simplemente salir a jugar”, recomendó Smoltz.

“Si usted tiene talento y simplemente juega, se nota”, agregó. “Se puede practicar, pero no debería ser un trabajo de todo el año para los niños”.

healthfinder.gov

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Caminar a paso vivo podría mantener el accidente cerebrovascular a raya

Written by ejercicio deporte on Thursday, April 8th, 2010 in Deportes & Ejercicios.


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Un estudio encontró que las mujeres que caminaban dos o más horas por semana reducían el riesgo en 30 por ciento

MARTES, 6 de abril (HealthDay News/DrTango) — Caminar de forma regular reduce significativamente el riesgo de accidente cerebrovascular (ACV) entre las mujeres, según afirman investigadores.

En un nuevo estudio que evaluó los datos de 39,315 profesionales de la salud de sexo femenino en EE. UU., con una edad promedio de 54 años, que participaron en el Estudio de salud de las mujeres, 473 de las mujeres sufrieron un ACV isquémico (relacionado con un coágulo) y 102 un ACV hemorrágico (por sangrado) durante los 11.9 años de seguimiento. Las que eran más activas en su tiempo libre tenían 17 por ciento menos probabilidades de sufrir cualquier tipo de accidente cerebrovascular que las que eran menos activas.

El estudio, que aparece en la edición del 6 de abril de la revista Stroke, se enfocó en comparar a las mujeres que caminaban de forma regular con las que no lo hacían, y encontró que:

  • Las que caminaban usualmente a un paso vivo tenían 37 por ciento menos probabilidades de sufrir cualquier tipo de ACV y 68 por ciento menos probabilidades de sufrir un ACV hemorrágico.
  • Las que caminaban dos o más horas por semana tenían treinta por ciento menos riesgo de cualquier tipo de ACV, y 57 por ciento menos riesgo de ACV hemorrágico.
  • Las mujeres que caminaban a un paso vivo usualmente tenían alrededor de 25 por ciento menos probabilidades de sufrir un ACV isquémico, y las que caminaban más de dos horas por semana eran menos propensas a sufrir un ACV isquémico.

“La actividad física, que incluye caminar de forma regular, es una conducta importante modificable para la prevención del ACV”, aseguró en un comunicado de prensa de la American Heart Association el autor principal Jacob R. Sattelmair, candidato doctoral en epidemiología de la Facultad de salud pública de la Harvard, en Boston. “La actividad física es esencial para la promoción de la salud cardiovascular y para reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular, y caminar es una manera de lograr actividad física”.

Estudios anteriores han encontrado que las personas activas tienen entre 25 y 30 por ciento menos probabilidades de sufrir un ACV que la gente inactiva.

“Aunque la relación exacta entre los distintos tipos de actividad física y los distintos subtipos de accidente cerebrovascular sigue sin estar clara, los resultados de este estudio específico indican que caminar, particularmente, se asocia con un menor riesgo de ACV”, señaló Sattelmair.

Los adultos deben hacer al menos 150 minutos por semana de actividad aeróbica de intensidad moderada, o 75 minutos de intensidad vigorosa, según la American Heart Association.

http://healthfinder.gov/

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